Hoy en día, que tenemos a nuestro alcance la posibilidad de conocer todos los alimentos del mundo gracias a la instantánea comunicación virtual, se nos hace difícil imaginar cómo eran las comidas de nuestros ancestros americanos.
Se nos complica imaginar cómo era la alimentación de los distintos continentes antes de conocer el tomate, la papa, el maíz o el cacao... Los italianos sin sus salsas rojas... Los españoles sus sus patatas bravas o sus tortillas de patatas... . Todo esto fue posible gracias al aporte de los pueblos de América precolombina.
El hombre pobló América por lo menos unos 15.000 años antes de 1492. Ingresó esencialmente por el estrecho de Behring, en el actual territorio de Alaska, y se desplazó de Norte a Sur.
El proceso de adaptación humano al suelo americano fue lento pero creciente. Al principio, pequeños grupos nómades, formados por un puñado de individuos, se fueron adaptando a los diversos paisajes americanos: las costas tanto del Atlántico como del Pacífico, los ríos, lagos, salares, llanuras, praderas, selvas, tierras altas de la Cordillera de los Andes, los altiplanos de Méjico y Bolivia, fueron los escenarios propicios para desarrollarse y dejar su impronta cultural.
Esas culturas de recolectores, cazadores, pescadores dominaban el fuego, fabricaban puntas de proyectiles y artefactos de piedra, huesos, conchas y madera, similares a los de Paleolítico superior europeo. Supieron también realizar pinturas rupestres en cuevas, vestirse con pieles y cueros, y confeccionar canastos y bolsas de fibras vegetales y animales.
En los primeros tiempos pudieron haberse alimentado de la caza de grandes animales (mamut y megaterio, ya extinguidos).
Unos 10.000 años más tarde, promediando el quinto milenio a.C., comienza a producirse un fenómeno de domesticación de plantas y animales silvestres, que dará como resultado las economías agrícolas-ganaderas. Este proceso fue lento y no uniforme en todo el continente. Se produjo en forma paralela y con ciertas diferencias temporales en regiones apartadas entre sí, como las montañas y el desierto del sudoeste de Norteamérica, Valle de Méjico, la selva amazónica, las costas del Océano Pacífico sudamericano y tierras andinas del Perú, Chile y Argentina.
Una larga lista de plantas y animales, de fundamental importancia en la economía mundial de nuestros días, son consecuencia de la inventiva del hombre americano precolombino. Entre ellos el maíz, los tubérculos alimenticios como la papa, empleada por las culturas altiplaníceas del Perú, Bolivia y Argentina y el girasol, oriundo de Norteamérica. El cacao llegó a poseer un rol primordial, no solo como alimento, sino también como moneda entre los Aztecas de Méjico. La mandioca y la batata constituyeron la base de la subsistencia de los pueblos selváticos de la Amazonia sudamericana. El maní y los porotos fueron cultivados en el norte de Argentina desde comienzo de la Era Cristiana.
La lista incluye también otros vegetales de gran difusión por Europa a partir de los tiempos de Colón. Además de los ya mencionados, vale señalar el ají, quinoa, tomate, zapallos y calabazas americanas.
Promediando el Primer Milenio a.C., la lista de plantas alimenticias americanas era muy extensa, ya que abarcaba centenares de especies. Es el tiempo de la sedentarización de las culturas, el desarrollo de la arquitectura en piedra y adobe. Así, los pobladores americanos se vuelven dueños de sus territorios, ríos y valles. Crearon centros urbanos y religiosos con una clara organización social. Establecieron factorías. Fueron hábiles manejadores de los desniveles andinos (andenerías agrícolas), domesticaron ganado y crearon pukarás defensivos, caminos, puentes y canales de riego. La tecnología de subsistencia americana alcanza su punto óptimo con los Teotihuacanos, Toltekas, Aztecas y Mayas en Méjico y Guatemala, y con los Tewanaku, Waris, Chimú e Inka de los Andes centrales de Ecuador, Perú, Bolivia, Chile y Argentina.
Destacaremos algunos inventos americanos, obra de tecnología de punta, vinculados a nuestro tema:
a) Las chinampas o almácigos aztecas: parcelas de rellenos ecológico construidas sobre el Lago Texcoco que eran capaces de elevar hasta diez veces la producción agrícola por metro cuadrado.
b) Los collcas o almacenes refrigerados de los Inkas, que permitían la conservación de granos y semillas por varios años, evitando la hambruna por malas cosechas.
Muestra de la importancia que han adquirido los alimentos nativos americanos es el reconocimiento otorgado por parte de la UNESCO a la Gastronomía Mexicana como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.
A continuación, compartimos un video al respecto.
Muestra de la importancia que han adquirido los alimentos nativos americanos es el reconocimiento otorgado por parte de la UNESCO a la Gastronomía Mexicana como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.
A continuación, compartimos un video al respecto.
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| "Fragmento decorativo de cerámica mochica". Tres filas de guerreros con cuerpos de pallares. Visten cascos con "tumi", rodilleras y calzado anatómico. |
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